A medio camino entre la novela y el cuento largo, La mitad de las cosas nos ofrece un monólogo introspectivo y reflexivo sobre el desamor, que no por su sencilla prosa evita rozar el surrealismo.
Cada uno de los amantes, abocados a maneras diferentes de sentir las emociones, se aferra a la cavilación… a veces demasiado obsesiva. Uno trasciende a lo material y la otra prefiere percibirlo todo de forma racional, inmersos en un mundo en el que todo se interpreta y se enfrenta a la mentira, miles de veces repetida hasta transformase en verdad.
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