Aires Piñeros

Aires Piñeros

9,95

“Aires Piñeros”, habla de un pueblo, de sus gentes, de vivencias; pone de manifiesto sentimientos en un estilo de versos campesinos, algunos de ellos, recopilados de los que pasaban de boca en boca, con más pasión que métrica, incluso que rimas, donde el pueblo, especialmente los contemporáneos de la época vivida por el autor y colaboradores de este compendio, se reconocen y se identifican. Con su leyenda cualquier visitante o lector se puede hacer una idea de la historia y el sentimiento piñero, un pueblo que a pesar de ser eminentemente emigrante, sus hijos no solo no pierden su raigambre, si no que lo siguen amando y teniendo muy presente, tanto como los que nunca emigraron.


Colaboran en esta edición:
Asociación Cultural Piñeros por el Mundo
Fotografías de cubierta Paco Ayala
Colaboración poética de:
Rosa López Jiménez
Fabián Gilberto Martínez Torres
Paco Ayala
Isabel Álvarez Fernández

© Manuel Martínez Jiménez, 2016.
© ALIAR 2015 Ediciones S.L.
© Aires piñeros

 

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Páginas: 128
Tamaño: 14,8 x 21 cm
Cubierta: 300 gr. Brillo.
Interior: Offset 90 gr. Blanco.
Solapas: No.

Depósito Legal: GR-832-2016
I.S.B.N.: 978-84-945499-2-2
Impreso en España

Autor

Manuel Martínez

Manuel Martínez Jiménez. Manolo el de la Sierra” nació en la calle Alhambra de Píñar (Granada). Antes de cumplir los siete años dejó la escuela para ayudar en la economía familiar, dedicándose durante dos años al oficio de pastor, guardando las ovejas de la familia en las cumbres de la cara sur de Sierra Arana, de donde procede su apodo, posteriormente retomó los estudios primarios en Píñar, y seguidamente el bachiller en los seminarios franciscanos de Lebrija y Martos, terminando los últimos años en el Ave María de Granada. Con dieciocho años, se alistó voluntario a los paracaidistas, y tras el intento fallido de ser militar profesional, ingresó en la policía, donde ejerció principalmente labores de investigación en policía judicial, especialidades de robos, estupefacientes, homicidios y atracos, paralelamente hasta prejubilarse como subinspector, ejerció el sindicalismo en la policía desde los primeros años de clandestinidad hasta el desempeño de cargos provinciales y regionales; ya retirado, tiene como una de sus principales aficiones escribir, entre otras cosas gusta de juntar letras a su pueblo, por lo que más que escritor, y menos aún poeta, se dice “juntaletras”.